Hoy, 18 de enero de 2024, la humanidad da un paso más, aunque sea en el fracaso. El módulo espacial «Peregrino 1» chocará contra la atmósfera terrestre con toda su carga íntegra.
Con el comienzo de este año 2024 la industria espacial quiso dar otro paso de gigante al enviar a la Luna un vehículo robótico con el módulo “Peregrino 1”. La idea era que el artefacto alunizara después de 52 años sin que EE.UU. lograra posarse sobre el satélite, cuando el Apolo 17 llegó con tripulación humana.
Es una iniciativa privada en la que forman parte Estados Unidos, Europa, Japón y algunos más con el fin de asentar colonias lunares a finales de la presente década y conquistar Marte 20 años después, pero pocas horas después de que saliera de Cabo Cañaveral, el programa Artemis tuvo que reorientar la nave Vulcan para que se estrelle hoy, 18 de enero, contra la atmósfera terrestre para evitar que se termine convirtiendo en más basura espacial.
El módulo de aterrizaje transportaba 20 cargas de todo tipo, algunas científicas, como instrumentos de medición y otras comerciales, como las cenizas de 70 humanos, a cargo de la empresa norteamericana de entierros espaciales Elysium Space, un negocio en el que andan involucrados conocidos magnates, como Jeff Bezos, presidente de Amazon. Entre esas cenizas humanas están las de tres presidentes: George Washington, Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy, que se desintegrarán contra la atmósfera terrestre del océano Pacífico para caer sobre nuestras cabezas.
Este fracaso es un eslabón más en la lucha que tienen varios países para colonizar la Luna, ese satélite que todos podemos ver en los cielos nocturnos, pero que para el mundo empresarial es una gigantesca reserva de recursos naturales sin que, por el momento, tenga dueño.

Pero en nuestro satélite ya reposan desde hace años las cenizas de un humano. Se trata de Eugene Shoemaker (1928-1997), un geólogo norteamericano fundador de las ciencias planetarias, descubrió un cometa que lleva su nombre, también sentó las bases que relacionan los impactos de meteoritos contra la corteza terrestre con cambios geológicos súbitos. La NASA lo designó para ser el primer científico que iba a caminar sobre la Luna, pero una revisión médica se lo impidió. Como reconocimiento, una porción de sus cenizas fue enviada a la Luna en la sonda Lunar Prospector, que chocó con el polo del sur para ver si podrían detectar hielo en esa sombra permanente. Además de diversos premios, lleva su nombre un cráter lunar, un asteroide, una zona de Marte donde se posó la nave Opportunity.
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