Así soy yo

No se fíen de mi apariencia rechoncha y apacible, es solo una careta. A pesar de lo que algunos puedan pensar, tengo una altura, una cintura, un peso y una elasticidad que se acercan a lo que los entendidos del gremio llaman el canon de la perfección atlética. Por dentro, mis pulmones se comprimen hasta la extenuación con cada golpe que recibo, pero no deben preocuparse porque un instante después se ensanchan en el vuelo que emprendo por un universo encendido de pasiones. Todos mis movimientos, rectilíneos, elípticos, parabólicos, en rotación o armónicos, son siempre vigilados por ojos humanos y electrónicos, sobre todo cuando bailo mis acrobacias en torno a la longitud de la línea blanca que separa el bien del mal. Mi piel es tan sensible que soy capaz de transmitir la rabia y el genio de quien me toca. A menudo me lo agradecen con besos o me patean con sus frustraciones de perdedores, pero siempre termino en los brazos amantísimos de la trinidad arbitral. Soy la criatura más perfecta creada por la geometría humana, un volumen celestial en el que todos los puntos equidistan de un centro, un astro con una órbita imprevisible que puede desestabilizar la civilización más consolidada, una bola de fuego y furia. Soy la esfera que mueve el mundo.

 

El Mundial de Fútbol se celebra en Rusia en el verano de 2018

Reseña sobre EL VIAJE DE ABRAXAS

De un tirón sí puede y tal vez se deba leer EL VIAJE DE ABRAXAS, del lacianiego (la Asturias irredenta, ay, donde moré en los 80) Armando Murias. Un hombre que fue de todo en todos los oficios, que hizo todo y acabó por doctorarse en Filología y abrazar la enseñanza y la literatura y una muy sugerente obra filológica. Abraxas, el dios que mezcla las dos caras de todas las vidas. ¿Quieren ustedes crímenes, leyendas, el Camino de Santiago, una puta y un acompañante viajeros desbocados, una novela negra (si se desea) con una prosa vivísima y desacomplejada, llena de vigor y diálogos de quien sabe escuchar bien? Escojo una gradación que me llenó de gusto: “Nos metimos en la piscina con el sigilo de unos cocodrilos, relucientes los ojos, brillantes los dientes, agradecido el cuerpo entero”.

Francisco García Pérez. La Nueva España, 6 de junio de 2018

https://www.mundiario.com/articulo/camino-de-santiago/viaje-abraxas-novela-negra-camino-santiago/20180430213919120747.html

El Viaje de Abraxas, una novela negra ambientada en el Camino de Santiago

Es la nueva obra de Armando Murias que ha sorprendido en el panorama editorial. La novela desarrolla un ingenioso argumento que retoma la vieja simbología de los autos sacramentales y la condimenta con las exigencias del género.

El Viaje de Abraxas, una novela negra ambientada en el Camino de SantiagoFIRMA
Portada de El viaje de Abraxas.
Portada de El viaje de Abraxas.

Adán y Eva son expulsados del  club de alterne El Edén mientras millones de españoles contemplan cómo el gol de Iniesta sube a la gloria al fútbol español. Es julio de 2010, año Xacobeo. Estas son las frases introductorias de ”El Viaje de Abraxas”, una road  movie literaria que combina thriller con ingredientes legendarios, esotéricos y religiosos.  Es la nueva obra de Armando Murias que ha sorprendido en el panorama editorial.

La Librería Cervantes de Oviedo o el Ateneo  Jovellanos de Gijón han sido los lugares de presentación de El Viaje de Abraxas, la nueva obra de Armando Murias  (Caboalles, 1955) que, tras un lustro de silencio editorial, vuelve a la palestra  de la mano de Ediciones Oblicua en la Colección Alejandra.  La novela desarrolla un ingenioso argumento que retoma la vieja simbología de los autos sacramentales y la condimenta con las exigencias del género.

En El Viaje de Abraxas, Murias narra la huída desenfrenada  de una pareja de mal vivir, inmersa en el alcohol y  las drogas,  Escapan de un burdel llamado “ El Edén” situado en un cruce de caminos próximo al polígono industrial  de El Gamonal ( Burgos) ” en el que se conocen de forma accidental: uno como cliente y ella como prostituta cuando uno huye de un asesinato y ella aparece desnuda en su coche. Sus nombres: Adán y Eva, así es como ellos mismos bautizan, expulsados del Edén y teniendo que aprender a vivir en una esfera de la vida que les es totalmente ajena.

A partir de ese instante, ambos, el matón y la prostituta, una mujer de carácter y un background tormentoso, pero rebosando vitalidad, comienzan un trayecto común hacia ninguna parte pero que les llevará a una Compostela aúrea, porque la pareja decide mezclarse con la marea humana que  fluye por el Camino de Santiago en julio de 2010, año Xacobeo y mes en el que el fútbol español alcanza la gloria con el gol de Iniesta. Mientras los peregrinos viven la senda jacobea como  camino iniciático-espiritual, ellos arrastran un sórdida historia con pasiones terrenales.

Rechazos y escándalos les hacen dejar el Camino francés para tomar caminos secundarios, como el del Salvador o el Primitivo hasta que llegan a Santiago. En la Fachada de Platerías el relieve de Mateo de Adán y Eva expulsados del Paraíso les recibe cual guiño metaicónico. Este Adán y esta Eva llegarán hasta la mismísima Puerta Santa compostelana y su historia irá entremezclada a una antigua leyenda jacobea que habla de un monje vengativo en el entorno de la Catedral.

El desarrollo y final de la novela dejamos que el lector lo descubra.

presentacion de Armando Murias

Presentación de la novela.                       

Armando Murias Ibias  nace en Caboalles,1955 de familia gallega y vive en Oviedo. Es doctor en Filología Hispánica y profesor de Literatura. En el campo de la investigación filológica y literaria, ha publicado, entre otros títulos, “Anglicismos nel vocabulariu mineru” (2006) y “Fetichismo en la literatura” (“2011).

En la creación literaria, es autor, entre otras, de las novelas “Nómadas” (2005), “El día que me quieras” (2007) y “Chantaje en carnaval” (2014),   Ha puesto  en escena una decena de obras teatrales y varios premios avalan sus relatos. Dirige en la actualidad la revista Literarias, perteneciente a la Asociación de Escritores de Asturias,y dirige su blog llamado El GamusinoLiiteratura y Natura.

El Viaje de Abraxas no es su primera road movie literaria. En cierta manera, la vida de Murias es una road movie vital y profesional  que ha basculado de la minería  a ser  comercial, mecánico, camarero, marino, lector de español en Viena, incluso monaguillo, para acabar siendo filólogo, escritor y  profesor de universidad. “Una vida interesante no lo convierte a uno en creador pero sí sirve como nutriente para poder elaborar una obra, acaso más consistente, porque la realidad suele superar cualquier ficción”, ha admitido.

En  2003 sorprendió  ganando el Premio Letras con Los Zapatones del Quincallero, probablemente la mejor novela corta de la década en la que  el protagonista tambien recorre el norte de España en un carro, acompañado por una mula, un loro y un mono. Cada uno de estos personajes representa la fuerza bruta, la locuacidad y la filosofía. En ella aparecía definido ya el estilo de Murias, fluído manejo del lenguale, exquisitez literaria con saltos de lo erudito a lo popular y un gusto por la aventura y los ambientes marginales, no en vano, se ha declarado  devoto de “tres tullidos geniales de la literatura española: Cervantes, Quevedo y Valle-Inclán”, grandes escritores que se embarraron de realidad, y que conocieron de primera mano cómo es el mundo”. @mundiario

Reseña de EL VIAJE DE ABRAXAS en El Cuaderno

EL MARCAPÁGINAS

De fugas y tránsitos

El viaje como tema recurrente en tres sugerentes novelas recién llegadas a las librerías.

Han caído en mis manos en los últimos días tres novelas que, cada una a su modo, abordan un tema tan recurrente como el del viaje desde perspectivas diferentes, pero complementarias, hasta el punto de que la suma de las tres casi agota la polisemia de un motivo que, al menos desde la Odisea en adelante, no ha dejado de constituir una de las coartadas más queridas por la narrativa universal. Se dice que la propia literatura es un viaje, y con razón. En sus dos vertientes, porque viaja quien escribe a través de los caminos desconocidos que se orientan a la consumación de una idea atisbada en lontananza, pero también viaja quien lee a través de los senderos marcados por ese primer explorador que desbrozó la vegetación y marcó un itinerario para que otros lo siguieran. «Uno cree que va a hacer un viaje, pero en realidad es el viaje el que lo hace a él, escribió Nicolas Bouvier para verbalizar ese constatación de que cualquier desplazamiento —también los literarios— lo es en un sentido externo, pero también interno.

Lo saben bien los protagonistas de Kuebiko (Pre-Textos), la novela con la que Miguel Ángel Carmona (Monesterio, 1979) obtuvo el último Ciudad de Valencia. Es éste un libro tan rotundo como desasosegante, escrito con un estilo poderoso y envolvente que esgrime un planteamiento distópico —las consecuencias de una guerra civil que habría tenido lugar en España a mediados de este mismo siglo— para narrar la odisea personal y colectiva de unos derrotados errantes que tratan de hallar acomodo lejos de su tierra de origen. Con un raro y conseguido equilibrio entre la ternura y la truculencia, se abordan en el libro las contradicciones entre la huida exterior y el reconocimiento interior, esto es, cómo el despojamiento puede desembocar en un repliegue en torno a aquello que verdaderamente nos identifica o permite, en cierto modo, que nos reconciliemos con nuestra humanidad. Algo de eso hay también en El viaje de Abraxas (Ediciones Oblicuas), la nouvelle que supone el regreso a la narrativa de Armando Murias (Caboalles, 1955) tras cinco años de silencio y en cuyas páginas se relata la fuga de dos personajes de exiguo pasado y porvenir casi inexistente por las carreteras que siguen la ruta hacia Santiago, desde las puertas de un burdel en las afueras de Burgos hasta la mismísima Puerta Santa compostelana. Retomando la vieja simbología de los autos sacramentales y condimentándola con las exigencias del género —una suerte de thriller conducido por terrenos muy personales—, Murias compone una ágil road novel que no desprecia, pese a su contemporaneidad, los ingredientes legendarios. También aquí las fuerzas externas propician la introspección y una escapada irremediable termina implicando un regreso a aquello que se perdió y acaso no se pueda recuperar nunca del todo. Es la combinación de intuición y necesidad, sin embargo, la que mueve a los protagonistas de Las estrellas(Sloper), una novela en la que Carlos Maleno (Almería, 1977) desgrana con una prosa que oscila entre el lirismo y la esquematización los avatares de unos personajes que parecen abocados a un perpetuo exilio de sí mismo: corresponsales de guerra absorbidos por el honor que retienen sus pupilas, niñas encerradas en el infierno laberíntico de la prostitución, extraños matones a sueldo que a partir de cierto instante optan por tomarse la justicia por su mano. Es éste un libro extraño y, a la vez, hipnótico, que juega con la fragmentariedad y con las incertidumbres para sumir al lector en un estado de inseguridad muy similar a aquél que padecen sus protagonistas. Una nueva vuelta de tuerca al tema del mal (tan presente siempre y tan inextricable) que se trata aquí desde una lucidez casi fantasmagórica.

Presentación del libro EL VIAJE DE ABRAXAS

25 de abril (miércoles) en librería Cervantes (Oviedo) a las 19 horas.

Lo presenta Miguel Barrero.

3 de mayo (jueves) en Ateneo Jovellanos (Gijón) a las 19,15 horas.

Lo presenta Ramón Avello.

9 de mayo (miércoles) en la feria del Libro de Oviedo (LibrOviedo) a las 20,30 horas.

Lo presenta Alberto Polledo.

Precios:

Libro 14 €

E-book  6,64 € en https://www.kobo.com/es/es/ebook/el-viaje-de-abraxas

Una novela negra ambientada en el Camino de Santiago

 

Natura y literatura

En la primavera de abril brotan las hojas (que son natura), también las de los libros (que son literatura).

Unas nos dan oxígeno para vivir de mil formas diferentes, otras nos identifican como humanos con infinitas máscaras.

El monte que no quiso crecer

El síndrome de Peter Pan no sólo afecta a los humanos.

Es sabido desde la antigüedad que existe una fuerte relación entre la naturaleza y los seres vivos, fuera de la dependencia, dominación o explotación por una de las dos partes.

El pico Mocoso (con 1.989 m) podría haber crecido más porque su cima roma no se parece en nada a las líneas angulosas de sus cumbres vecinas (Penouta o Peña Blanca), que estiraron sus lados hasta la extenuación para formar el ángulo recto.

La forma piramidal del Penouta

Será por eso que los vecinos le pusieron despectivamente el nombre con el que lo conocemos hoy.

La causa de que el pico Mocoso roce los dosmil, sin superar ese límite vertiginoso, puede residir en la negación a crecer para quedarse con la misma estatura de la mayoría de sus vecinos en las tierras somedanas. Esa inocente rebeldía le quita el narcisismo que caracteriza a los que estiraron su verticalidad para arañar un pedazo del cielo. Y ese síndrome (el de Peter Pan geológico) lo pagará caro durante toda la eternidad. Esa solidaridad por ser como los demás de su entorno no gustó a los que registran sus posesiones, que lo humanizaron con el término más insultante que reservan para estos casos.

Todo lo contrario a lo que hicieron los galeses con su montaña Flynnon Garw en la película El inglés que subió una colina pero bajó una montaña, en la que los vecinos, orgullosos de su monte, hacen todo lo posible para que la cumbre siga siendo la montaña más alta de Gales, a pesar de que los dos cartógrafos ingleses certifiquen que es una simple colina porque le faltan 20 pies.

El ascenso al pico Mocoso lo realizamos el 7 de marzo con raquetas porque había nevado con abundancia la noche anterior.

Foto de cumbre con el mastín que nos hizo de guía

Además, la ventisca borraba las huellas en minutos.

Menos mal que contamos con la guía desinteresada y eficaz de un mastín, el único ser vivo que encontramos en La Peral, una braña que los vaqueiros de alzada abandonan con las nieves para bajar a vivir con los xaldos en los pueblos de invierno.

La Peral

Quien transite por estos lugares, remotos e idílicos, a veces podrá escuchar a lo lejos las vaqueiradas que ondulan por los valles y se esparcen por los montes con la fragancia de la hierba recién segada.

En el otoño:

Isti pandeiro qui tocu
ya de pecheyo de ovecha,
ayer berraba no monte,
güei sona que retumbecha

O cuando empieza el invierno:

Los vaqueiros vansi, vansi,
las vaqueiras choran, choran.
—¡Adiós, vaqueirín del alma!,
¿con quién vou dormir agora?

 

En la cumbre del pico Mocoso con el mastín de La Peral

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