Svejk, elogio de la irreverencia

Existen biografías que se salen de lo común. Son pocas porque el lazo de la rutina aprieta con fuerza a aquellos que se salen de las líneas que les marcan las normas de la sociedad del momento. La mayoría cae en el olvido, y solo un puñado de ellas entra en el rutilante universo de las estrellas que deslumbran al resto de los mortales. Una de estas vidas es la del escritor checo Jaroslav Hasek, autor de la novela inacabada El buen soldado Svejk, publicada en los años 1921 y 1922, en la que el protagonista es un vivo retrato de su autor.

Jaroslav Hasek nació en Praga en 1883 en una familia humilde. Su padre, matemático, murió joven debido al exceso de ingestión alcohólica. La vida del huérfano se vuelve heterodoxa cuando abandona los estudios en el colegio, aunque más tarde falsificó un título académico para poder sobrevivir. Esta veta falsificadora la continuó en una revista científica de temática zoológica cuando escribía artículos sobre animales que solo existían en su imaginación.

Más tarde, en 1911, se presenta a las elecciones con el llamado Partido del progreso moderado dentro de los límites de la ley. Pudo haber sido el fracaso en los resultados electorales lo que le empujó a tirarse desde un puente al río Moldava. No se mató en el intento, pero ese mismo año, con 30 años, finge su propia muerte por lo que lo encierran en un manicomio.

En los círculos de la bohemia literaria ya era conocido por sus escritos de todo tipo, sobre todo en la revista Komuna, de carácter anarquista. Eso no le impide alistarse en el ejército austrohúngaro en la Gran Guerra. En tierras polacas es hecho prisionero por el ejército imperial ruso, pero con la retirada de este después de la revolución bolchevique de octubre llega a ser comisario del Ejército Rojo, que acababa de poner en pie León Trotski.

Es probable que los procesos revolucionarios que se estaban produciendo en Europa fueron los que determinaron que se convirtiese en bígamo al casarse con una mujer rusa. O también es posible que se hubiera olvidado de que estaba casado con otra mujer en Praga, con la que tenía un hijo.

Cuando regresa a su país, lo encuentra cambiado, se llamaba República de Checoslovaquia y Praga era la capital. Con la experiencia que trae de la guerra empieza a escribir El buen soldado Svejk, aunque no puede acabar la obra porque una tuberculosis que trae de la guerra le quita la vida en 1923 con 39 años.

El buen soldado Svejk se puede poner en relación con El Quijote porque en ambos protagonistas existe una falta de cordura en sus acciones por una causa justa, siempre teñidas de idealismo. La figura de los dos protagonistas es risible, lo más alejado de los cánones y códigos que pretenden seguir, un caballero andante en el caso del manchego y un militar en el checo.

A través de un soldado gordinflón, patoso, lisiado y con cara de idiota, el checo está criticando el militarismo ciego del imperio austrohúngaro que acababa de saltar por los aires en aquel momento. También critica la opresión del individuo por parte de un Estado omnipresente que cierra todas las vías de escape del que quiere trazar su propia trayectoria.

Esta critica lo empareja también con su vecino Franz Kafka. Aunque vivieron en la misma ciudad y en los mismos años (Kafka murió un año más tarde, también a causa de la tuberculosis), no se tiene constancia de que hubieran coincidido en algún momento. Y es que la vida bohemia, tabernaria y pendenciera de Hasek poco tenía en común con el carácter intimista y culto de Kafka. Mientras que el primero realiza la crítica a través de la parodia y lo grotesco, Kafka manifiesta ese mismo grito de rebeldía por medio de angustiosas pesadillas literarias.

La estela de El buen soldado Svejk sigue visible hasta nuestros días. Es la novela más popular entre los checos, a diferencia de la narrativa de Kafka que, entre otras cosas, escribió su obra en alemán. Por otra parte, el dramaturgo alemán Bertold Brecht afirmó que la novela estaba entre las tres más importantes del siglo XX, y además la llevó al teatro en 1928 de la mano del escenógrafo Erwin Piscator. Más adelante, el gran novelista checo Bohumil Hrabal, que se sintió influenciado por la obra, escribió: “Hasek me enseñó a preferir la vivencia al saber puro”.

Actualmente, la novela está traducida a 60 idiomas y en España dos editoriales han sacado en 2016 el libro traducido del checo (Acantilado y Galaxia Gutenberg, con los dibujos originales de Josef Lada).

Con el soldado Svejk en Carlovy vary (Chequia)

Publicado en LITERARIAS http://www.escritoresdeasturias.es (5-4-2019)

LA LUCHA POR LA VIDA

A través de un líquido denso y viscoso, me muevo veloz.

Desde el primer momento sé que no viajo solo en este universo pegajoso y lúbrico,

repleto de soles y agujeros negros.

Formo parte de un ejército alocado con millones de peones,

sin general ni estandarte.

Mi cabeza me dicta la única orden que debo cumplir

si no quiero morir en el intento.

Es una orden estricta y cruel:

solo uno entrará en el reino de Juno,

hermana y esposa del temido Júpiter Tonante,

diosa de la maternidad.

El resto vagará por fluidos extrañamente fríos hasta perderse en alguna nebulosa.

Apenas le saco media cabeza a mi competidor más cercano.

Del resto no sé nada,

algunos estarán siguiendo mi estela,

otros se habrán perdido,

y es probable que ya haya bajas en esta carrera

sin reglas ni piedad.

Y de repente me encuentro con Juno,

que me recibe con los brazos abiertos.

Me obsequia con las mieles que tiene reservadas para el primer

navegante que llegue a sus playas de arenas resplandecientes.

Sus arqueros atravesarán los corazones del resto del ejército,

ya en descomposición.

Es entonces cuando el calor de nuestras fuerzas origina la fusión que va a provocar el cataclismo que precede al nacimiento de una nueva estrella.

Fue un viaje electrizante, agotador, pero mereció la pena porque en la nueva tierra deposité el pendón de la victoria para todo mi linaje.

La historia de un ser entre millones.

Procrastinar y crascitar

Hoy nos enteramos de que la Fundación del Español Urgente, más conocida por el acrónimo Fundéu, ha escogido microplástico como palabra del año. No está mal porque el término seleccionado aviva la sensibilidad hacia el medio ambiente, y hoy ya nadie duda de que los microplásticos polucionan nuestras vidas y sobremanera las aguas marinas, con la amenaza que eso supone para la vida en cualquiera de sus formas. Este espíritu crítico y de compromiso con el mundo de la comunicación fue el que prevaleció en otros años. Así, desde 2013, primer año en que se escoge la palabra del año, las seleccionadas fueron escrache, selfirefugiado, populismo y aporofobia en los siguientes años.

De las 12 palabras que escogió este año Fundéu, que está asesorada por la RAE, hay neologismos, como VAR (del inglés video assistant referee, que se tradujo como videoarbitraje o árbitro asistente de vídeo), y otras más castizas, como micromachismo o descarbonizar, pero la que más me interesó fue procrastinar, y no solo porque sea un pequeño trabalenguas. Es una palabra antigua en nuestra lengua, aunque con un uso bastante restringido. El DRAE dice escuetamente que procede del latín PROCRASTINARE, donde podemos advertir el prefijo PRO “a favor de” y del adverbio latino CRAS “mañana”, además de la terminación verbal.

Este adverbio latino no fue muy fructífero en nuestra lengua porque con el paso del tiempo se asoció al significado de un mañana mortal e inminente. Y esta idea tan funesta y negra se vinculó con la figura del cuervo, el animal que nos anuncia la muerte, por el color de sus plumas, por ser carroñero y por los graznidos que lanza constantemente. A pesar de la mala prensa que tiene entre nosotros (en todas las culturas existen leyendas en las que no siempre sale bien retratado, pensemos en la fábula del cuervo y la zorra de Esopo, en la que aparece como un ser engreído, vanidoso e inconsciente, o en la definición que del ave nos da Edgar Allan Poe: fosco engendro de la noche oscura), el cuervo, como sus parientes, la corneja, la chova, urraca o pega, es uno de los animales con un mayor grado de inteligencia, vocaliza los sonidos humanos mejor que loros, cacatúas y otros pájaros de colores tropicales.

Cuervo en la Torre de Londres

Es, como nosotros, omnívoro, guarda fidelidad a su pareja hasta la muerte, siente curiosidad y tiene un rito funerario de silencio y respeto ante otro muerto. Quizá se parece mucho a los humanos, y en esta cercanía radica el motivo que nos esté recordando constantemente nuestro futuro con su eterno crascitar, otra palabra asociada al adverbio latino. Cada graznido es un CRAS, la advertencia onomatopéyica de un doloroso mañana. Será por eso lo que dice una de las leyendas más conocidas, que el día que desaparezcan los cuervos en la Torre de Londres habrá llegado ese mañana tan fúnebre porque caerá la Corona y la propia Gran Bretaña.

 

Así soy yo

No se fíen de mi apariencia rechoncha y apacible, es solo una careta. A pesar de lo que algunos puedan pensar, tengo una altura, una cintura, un peso y una elasticidad que se acercan a lo que los entendidos del gremio llaman el canon de la perfección atlética. Por dentro, mis pulmones se comprimen hasta la extenuación con cada golpe que recibo, pero no deben preocuparse porque un instante después se ensanchan en el vuelo que emprendo por un universo encendido de pasiones. Todos mis movimientos, rectilíneos, elípticos, parabólicos, en rotación o armónicos, son siempre vigilados por ojos humanos y electrónicos, sobre todo cuando bailo mis acrobacias en torno a la longitud de la línea blanca que separa el bien del mal. Mi piel es tan sensible que soy capaz de transmitir la rabia y el genio de quien me toca. A menudo me lo agradecen con besos o me patean con sus frustraciones de perdedores, pero siempre termino en los brazos amantísimos de la trinidad arbitral. Soy la criatura más perfecta creada por la geometría humana, un volumen celestial en el que todos los puntos equidistan de un centro, un astro con una órbita imprevisible que puede desestabilizar la civilización más consolidada, una bola de fuego y furia. Soy la esfera que mueve el mundo.

 

El Mundial de Fútbol se celebra en Rusia en el verano de 2018

Reseña sobre EL VIAJE DE ABRAXAS

De un tirón sí puede y tal vez se deba leer EL VIAJE DE ABRAXAS, del lacianiego (la Asturias irredenta, ay, donde moré en los 80) Armando Murias. Un hombre que fue de todo en todos los oficios, que hizo todo y acabó por doctorarse en Filología y abrazar la enseñanza y la literatura y una muy sugerente obra filológica. Abraxas, el dios que mezcla las dos caras de todas las vidas. ¿Quieren ustedes crímenes, leyendas, el Camino de Santiago, una puta y un acompañante viajeros desbocados, una novela negra (si se desea) con una prosa vivísima y desacomplejada, llena de vigor y diálogos de quien sabe escuchar bien? Escojo una gradación que me llenó de gusto: “Nos metimos en la piscina con el sigilo de unos cocodrilos, relucientes los ojos, brillantes los dientes, agradecido el cuerpo entero”.

Francisco García Pérez. La Nueva España, 6 de junio de 2018

https://www.mundiario.com/articulo/camino-de-santiago/viaje-abraxas-novela-negra-camino-santiago/20180430213919120747.html

El Viaje de Abraxas, una novela negra ambientada en el Camino de Santiago

Es la nueva obra de Armando Murias que ha sorprendido en el panorama editorial. La novela desarrolla un ingenioso argumento que retoma la vieja simbología de los autos sacramentales y la condimenta con las exigencias del género.

El Viaje de Abraxas, una novela negra ambientada en el Camino de SantiagoFIRMA
Portada de El viaje de Abraxas.
Portada de El viaje de Abraxas.

Adán y Eva son expulsados del  club de alterne El Edén mientras millones de españoles contemplan cómo el gol de Iniesta sube a la gloria al fútbol español. Es julio de 2010, año Xacobeo. Estas son las frases introductorias de ”El Viaje de Abraxas”, una road  movie literaria que combina thriller con ingredientes legendarios, esotéricos y religiosos.  Es la nueva obra de Armando Murias que ha sorprendido en el panorama editorial.

La Librería Cervantes de Oviedo o el Ateneo  Jovellanos de Gijón han sido los lugares de presentación de El Viaje de Abraxas, la nueva obra de Armando Murias  (Caboalles, 1955) que, tras un lustro de silencio editorial, vuelve a la palestra  de la mano de Ediciones Oblicua en la Colección Alejandra.  La novela desarrolla un ingenioso argumento que retoma la vieja simbología de los autos sacramentales y la condimenta con las exigencias del género.

En El Viaje de Abraxas, Murias narra la huída desenfrenada  de una pareja de mal vivir, inmersa en el alcohol y  las drogas,  Escapan de un burdel llamado “ El Edén” situado en un cruce de caminos próximo al polígono industrial  de El Gamonal ( Burgos) ” en el que se conocen de forma accidental: uno como cliente y ella como prostituta cuando uno huye de un asesinato y ella aparece desnuda en su coche. Sus nombres: Adán y Eva, así es como ellos mismos bautizan, expulsados del Edén y teniendo que aprender a vivir en una esfera de la vida que les es totalmente ajena.

A partir de ese instante, ambos, el matón y la prostituta, una mujer de carácter y un background tormentoso, pero rebosando vitalidad, comienzan un trayecto común hacia ninguna parte pero que les llevará a una Compostela aúrea, porque la pareja decide mezclarse con la marea humana que  fluye por el Camino de Santiago en julio de 2010, año Xacobeo y mes en el que el fútbol español alcanza la gloria con el gol de Iniesta. Mientras los peregrinos viven la senda jacobea como  camino iniciático-espiritual, ellos arrastran un sórdida historia con pasiones terrenales.

Rechazos y escándalos les hacen dejar el Camino francés para tomar caminos secundarios, como el del Salvador o el Primitivo hasta que llegan a Santiago. En la Fachada de Platerías el relieve de Mateo de Adán y Eva expulsados del Paraíso les recibe cual guiño metaicónico. Este Adán y esta Eva llegarán hasta la mismísima Puerta Santa compostelana y su historia irá entremezclada a una antigua leyenda jacobea que habla de un monje vengativo en el entorno de la Catedral.

El desarrollo y final de la novela dejamos que el lector lo descubra.

presentacion de Armando Murias

Presentación de la novela.                       

Armando Murias Ibias  nace en Caboalles,1955 de familia gallega y vive en Oviedo. Es doctor en Filología Hispánica y profesor de Literatura. En el campo de la investigación filológica y literaria, ha publicado, entre otros títulos, “Anglicismos nel vocabulariu mineru” (2006) y “Fetichismo en la literatura” (“2011).

En la creación literaria, es autor, entre otras, de las novelas “Nómadas” (2005), “El día que me quieras” (2007) y “Chantaje en carnaval” (2014),   Ha puesto  en escena una decena de obras teatrales y varios premios avalan sus relatos. Dirige en la actualidad la revista Literarias, perteneciente a la Asociación de Escritores de Asturias,y dirige su blog llamado El GamusinoLiiteratura y Natura.

El Viaje de Abraxas no es su primera road movie literaria. En cierta manera, la vida de Murias es una road movie vital y profesional  que ha basculado de la minería  a ser  comercial, mecánico, camarero, marino, lector de español en Viena, incluso monaguillo, para acabar siendo filólogo, escritor y  profesor de universidad. “Una vida interesante no lo convierte a uno en creador pero sí sirve como nutriente para poder elaborar una obra, acaso más consistente, porque la realidad suele superar cualquier ficción”, ha admitido.

En  2003 sorprendió  ganando el Premio Letras con Los Zapatones del Quincallero, probablemente la mejor novela corta de la década en la que  el protagonista tambien recorre el norte de España en un carro, acompañado por una mula, un loro y un mono. Cada uno de estos personajes representa la fuerza bruta, la locuacidad y la filosofía. En ella aparecía definido ya el estilo de Murias, fluído manejo del lenguale, exquisitez literaria con saltos de lo erudito a lo popular y un gusto por la aventura y los ambientes marginales, no en vano, se ha declarado  devoto de “tres tullidos geniales de la literatura española: Cervantes, Quevedo y Valle-Inclán”, grandes escritores que se embarraron de realidad, y que conocieron de primera mano cómo es el mundo”. @mundiario

Reseña de EL VIAJE DE ABRAXAS en El Cuaderno

EL MARCAPÁGINAS

De fugas y tránsitos

El viaje como tema recurrente en tres sugerentes novelas recién llegadas a las librerías.

Han caído en mis manos en los últimos días tres novelas que, cada una a su modo, abordan un tema tan recurrente como el del viaje desde perspectivas diferentes, pero complementarias, hasta el punto de que la suma de las tres casi agota la polisemia de un motivo que, al menos desde la Odisea en adelante, no ha dejado de constituir una de las coartadas más queridas por la narrativa universal. Se dice que la propia literatura es un viaje, y con razón. En sus dos vertientes, porque viaja quien escribe a través de los caminos desconocidos que se orientan a la consumación de una idea atisbada en lontananza, pero también viaja quien lee a través de los senderos marcados por ese primer explorador que desbrozó la vegetación y marcó un itinerario para que otros lo siguieran. «Uno cree que va a hacer un viaje, pero en realidad es el viaje el que lo hace a él, escribió Nicolas Bouvier para verbalizar ese constatación de que cualquier desplazamiento —también los literarios— lo es en un sentido externo, pero también interno.

Lo saben bien los protagonistas de Kuebiko (Pre-Textos), la novela con la que Miguel Ángel Carmona (Monesterio, 1979) obtuvo el último Ciudad de Valencia. Es éste un libro tan rotundo como desasosegante, escrito con un estilo poderoso y envolvente que esgrime un planteamiento distópico —las consecuencias de una guerra civil que habría tenido lugar en España a mediados de este mismo siglo— para narrar la odisea personal y colectiva de unos derrotados errantes que tratan de hallar acomodo lejos de su tierra de origen. Con un raro y conseguido equilibrio entre la ternura y la truculencia, se abordan en el libro las contradicciones entre la huida exterior y el reconocimiento interior, esto es, cómo el despojamiento puede desembocar en un repliegue en torno a aquello que verdaderamente nos identifica o permite, en cierto modo, que nos reconciliemos con nuestra humanidad. Algo de eso hay también en El viaje de Abraxas (Ediciones Oblicuas), la nouvelle que supone el regreso a la narrativa de Armando Murias (Caboalles, 1955) tras cinco años de silencio y en cuyas páginas se relata la fuga de dos personajes de exiguo pasado y porvenir casi inexistente por las carreteras que siguen la ruta hacia Santiago, desde las puertas de un burdel en las afueras de Burgos hasta la mismísima Puerta Santa compostelana. Retomando la vieja simbología de los autos sacramentales y condimentándola con las exigencias del género —una suerte de thriller conducido por terrenos muy personales—, Murias compone una ágil road novel que no desprecia, pese a su contemporaneidad, los ingredientes legendarios. También aquí las fuerzas externas propician la introspección y una escapada irremediable termina implicando un regreso a aquello que se perdió y acaso no se pueda recuperar nunca del todo. Es la combinación de intuición y necesidad, sin embargo, la que mueve a los protagonistas de Las estrellas(Sloper), una novela en la que Carlos Maleno (Almería, 1977) desgrana con una prosa que oscila entre el lirismo y la esquematización los avatares de unos personajes que parecen abocados a un perpetuo exilio de sí mismo: corresponsales de guerra absorbidos por el honor que retienen sus pupilas, niñas encerradas en el infierno laberíntico de la prostitución, extraños matones a sueldo que a partir de cierto instante optan por tomarse la justicia por su mano. Es éste un libro extraño y, a la vez, hipnótico, que juega con la fragmentariedad y con las incertidumbres para sumir al lector en un estado de inseguridad muy similar a aquél que padecen sus protagonistas. Una nueva vuelta de tuerca al tema del mal (tan presente siempre y tan inextricable) que se trata aquí desde una lucidez casi fantasmagórica.

Presentación del libro EL VIAJE DE ABRAXAS

25 de abril (miércoles) en librería Cervantes (Oviedo) a las 19 horas.

Lo presenta Miguel Barrero.

3 de mayo (jueves) en Ateneo Jovellanos (Gijón) a las 19,15 horas.

Lo presenta Ramón Avello.

9 de mayo (miércoles) en la feria del Libro de Oviedo (LibrOviedo) a las 20,30 horas.

Lo presenta Alberto Polledo.

Precios:

Libro 14 €

E-book  6,64 € en https://www.kobo.com/es/es/ebook/el-viaje-de-abraxas

Una novela negra ambientada en el Camino de Santiago

 

Natura y literatura

En la primavera de abril brotan las hojas (que son natura), también las de los libros (que son literatura).

Unas nos dan oxígeno para vivir de mil formas diferentes, otras nos identifican como humanos con infinitas máscaras.

El monte que no quiso crecer

El síndrome de Peter Pan no sólo afecta a los humanos.

Es sabido desde la antigüedad que existe una fuerte relación entre la naturaleza y los seres vivos, fuera de la dependencia, dominación o explotación por una de las dos partes.

El pico Mocoso (con 1.989 m) podría haber crecido más porque su cima roma no se parece en nada a las líneas angulosas de sus cumbres vecinas (Penouta o Peña Blanca), que estiraron sus lados hasta la extenuación para formar el ángulo recto.

La forma piramidal del Penouta

Será por eso que los vecinos le pusieron despectivamente el nombre con el que lo conocemos hoy.

La causa de que el pico Mocoso roce los dosmil, sin superar ese límite vertiginoso, puede residir en la negación a crecer para quedarse con la misma estatura de la mayoría de sus vecinos en las tierras somedanas. Esa inocente rebeldía le quita el narcisismo que caracteriza a los que estiraron su verticalidad para arañar un pedazo del cielo. Y ese síndrome (el de Peter Pan geológico) lo pagará caro durante toda la eternidad. Esa solidaridad por ser como los demás de su entorno no gustó a los que registran sus posesiones, que lo humanizaron con el término más insultante que reservan para estos casos.

Todo lo contrario a lo que hicieron los galeses con su montaña Flynnon Garw en la película El inglés que subió una colina pero bajó una montaña, en la que los vecinos, orgullosos de su monte, hacen todo lo posible para que la cumbre siga siendo la montaña más alta de Gales, a pesar de que los dos cartógrafos ingleses certifiquen que es una simple colina porque le faltan 20 pies.

El ascenso al pico Mocoso lo realizamos el 7 de marzo con raquetas porque había nevado con abundancia la noche anterior.

Foto de cumbre con el mastín que nos hizo de guía

Además, la ventisca borraba las huellas en minutos.

Menos mal que contamos con la guía desinteresada y eficaz de un mastín, el único ser vivo que encontramos en La Peral, una braña que los vaqueiros de alzada abandonan con las nieves para bajar a vivir con los xaldos en los pueblos de invierno.

La Peral

Quien transite por estos lugares, remotos e idílicos, a veces podrá escuchar a lo lejos las vaqueiradas que ondulan por los valles y se esparcen por los montes con la fragancia de la hierba recién segada.

En el otoño:

Isti pandeiro qui tocu
ya de pecheyo de ovecha,
ayer berraba no monte,
güei sona que retumbecha

O cuando empieza el invierno:

Los vaqueiros vansi, vansi,
las vaqueiras choran, choran.
—¡Adiós, vaqueirín del alma!,
¿con quién vou dormir agora?

 

En la cumbre del pico Mocoso con el mastín de La Peral

Año de nieves

Nevóu muitísimu anueite, pero acaba de clariar un poucu’l cielu polos altos. Chega’l primer resplandor del sol, entovía muertu. Yá soi a vere los bultos de la cabanas de la braña na parte baxa del val.le.

Sangre na braña, Roberto González-Quevedo

La nieve no deja indiferente a nadie, y menos a los que nacimos entre ella. La memoria nos la presenta, copo a copo, en montes y caminos, tapando las puertas e iluminando el valle.

Y es que este mes de febrero está cumpliendo las expectativas que se tienen de él: es el invierno en grado superlativo, aunque no siempre llueve a gusto de todos, como dice el refranero:

Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.

Año de nieves, año de bienes.

Añu de nevadas, añu de fornadas.

La imaginación en los Picos de Europa, donde se conservan neveros durante todo el año,  formó este dicho:

En Los Picos del Cornión, 
ondi’l diablu se colgó, 
ondi Dios puso la nieve, 
la que nunca se quitó, 
y nun añu que faltó 
to la xente morrió.

~

Miguel de Unamuno compuso uno de los poemas más hermosos sobre la nieve:

La  nevada  es silenciosa,

cosa  lenta;

poco  a  poco  y  con  blancura 

reposa  sobre  la  tierra

y  cobija  a  la  llanura.

Posa  la  nieve  callada,

blanca  y  leve

la  nevada  no  hace  ruido;

cae  como  cae  el  olvido,

copo  a  copo.

Abriga  blanda  a  los  campos

cuando  el  hielo  los  hostiga,

con  sus  campos  de  blancura;

cubre  a  todo  con  su  capa,

pura,  silenciosa,

no se  le  escapa  en  el  suelo

cosa  alguna.

Donde  cae  alli  se  queda,

leda  y  leve,

pues  la  nieve  no  resbala

como  resbala  la  lluvia,

sino  queda  y  cala.

Flores  del  cielo  los  copos,

blancos  lirios  de  las  nubes,

que  en  el  suelo  se  ajan,

bajan  floridos,

pero  quedan  pronto

derretidos;

florecen  sólo  en  la  cumbre,

sobre  las  montañas,

pesadumbre  de  la  tierra,

y  en  sus  entrañas perecen.

Nieve,  blanda  nieve,

la  que  cae  tan  leve,

sobre  la  cabeza,

sobre  el  corazón,

ven  y  abriga  mi  tristeza

la  que  descansa  en  razón.

 

Nieve en el Gamoniteiro
puerto de Pajares

Entrevista de Manuel Cuenya para ileon.com

Reprodución de la entrevista publicada por Manuel Cuenya el 17 de octubre de 2017 para la revista digital ileon.com

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Armando Murias: “Haber tenido varias experiencias laborales da una visión más completa del mundo, y también de la escritura”

Manuel Cuenya | 17/10/2017 – 13:55h.

El narrador, investigador y profesor Armando Murias Ibias, autor de ‘Nómadas’, entre otros libros, dirige en la actualidad la revista ‘Literarias’, perteneciente a la Asociación de Escritores de Asturias. Y mantiene en activo blog cuyo título es ‘El gamusino (Literatura y Natura)’.

Armando Murias Ibias

Lacianiego de Caboalles y con alma asturleonesa, Armando Murias Ibias es narrador, doctor en Filología Hispánica, investigador y profesor.

Cuenta que su lugar de nacimiento era un sitio remoto, que quedaba aislado en invierno por las nevadas. Ni siquiera tenía ni biblioteca ni librería, con lo cual la transmisión oral era muy importante. Y fue en ese mundo arcaico, ese universo de leyendas y cuentos al amor del fuego de los ‘calechos’, donde se forjó su pasión por las palabras, por las palabras escritas. Esa literatura, donde se mezcla la realidad imaginaria y la vivida, esa literatura surgida al calor de las palabras, es, en su opinión, la que más le gusta y la que trata de transmitir.

En este sentido, León –tierra de ‘calechos’ y ‘filandones’- es, a su juicio, la provincia con más densidad de escritores de enorme valía. “Todos tienen un fuerte arraigo con su tierra, a pesar de que casi todos residen en otras tierras (Luis Mateo Díez, JP Aparicio, JM Merino, Pablo Andrés Escapa, Raúl Guerra Garrido, Julio Llamazares, Roberto González Quevedo, Andrés Trapiello, Antonio Colinas, JC Mestre, etc.). Creo que hay un rasgo común a todos ellos, todos escriben sobre una tierra (leonesa o no) que sienten como depositaria de la memoria”. La memoria como fuente literaria de primera magnitud.

Respecto a los lazos entre Laciana y su vecina Asturias (mapas afectivos en los que se mueve Armando) siempre han sido familiares. Y, a lo largo del siglo XX, “la minería en Laciana fue incrementando su importancia”, recuerda él, de tal modo que esta comarca leonesa necesitaba abundante mano de obra foránea, “porque los lacianiegos se negaron a proletarizarse en las minas”, matiza el coautor de ‘Mina de palabras’, volumen en el que también participa, con dos poemas, el Premio Cervantes Antonio Gamoneda.

“Llegaron gentes, entre ellos mis padres, venidos de los concejos aledaños, sobre todo de los asturianos, por lo que en los años setenta los emigrantes asturianos son la mayoría. Por tanto, la relación es muy estrecha. Más tarde llegaron otras oleadas migratorias, portugueses y caboverdianos, que también dejaron su marca en el valle”.

“Luis Mateo Díez, JP Aparicio, JM Merino, Pablo Andrés Escapa, Raúl Guerra Garrido, Julio Llamazares, Roberto González Quevedo, Andrés Trapiello, Antonio Colinas, JC Mestre, etc. tienen un fuerte arraigo con su tierra, a pesar de que casi todos residen en otras tierras. Creo que hay un rasgo común a todos ellos, todos escriben sobre una tierra (leonesa o no) que sienten como depositaria de la memoria”.

En lo referente a la minería, cree que ha sido una actividad muy breve, porque en la actualidad, en todas las cuencas mineras, ha venido el vacío, el abandono, la soledad. “De momento todavía están las jubilaciones sujetando el entramado social, pero el mañana no lo veo nada halagüeño”, muestra con realismo este autor, que, entre sus variados trabajos a lo largo de la vida, cabe resaltar que llegó a ser minero, ‘rampleru’, un trabajo que le ha dejado una profunda huella, el que más, de todos los que ha ejercido, según él, tanto es así que hizo su tesis doctoral sobre la minería y escribió ‘Nómadas’, un volumen de carácter autobiográfico, en gran medida, cuyos personajes principales son un universitario (acaso su álter ego) y un inmigrante caboverdiano. “una historia minera que se aparta del canon marcado por ‘Germinal’ (huelgas, represión, accidentes, muertes, hambre, etc.)”.

Una vida aventurera como preámbulo para la creación literaria

Aparte de minero fue comercial, mecánico, camarero, marino, lector de español en Viena, incluso monaguillo. Una vida apasionante, aventurera, lo que sin duda ha estimulado su labor de creación porque “haber tenido varias experiencias laborales da una visión más completa del mundo –apostilla-, y también de la escritura porque no cabe duda de que se puede hablar con más exactitud de lo que se conoce que de lo ignorado”.

Tal vez por eso, Armando es devoto de “tres tullidos geniales de la literatura española: Cervantes, Quevedo y Valle-Inclán”, grandes escritores que “salieron de la torre de marfil de los artistas y se embarraron de realidad, conocieron de primera mano cómo es el mundo”.

Una vida interesante no lo convierte a uno en creador per se pero sí sirve como nutriente para poder elaborar una obra, acaso más consistente, porque la realidad suele superar cualquier ficción.

Después de desempeñar estos diversos trabajos por el mundo adelante, en la actualidad ejerce como profesor de Literatura en el Instituto Alfonso II de Oviedo. Y está convencido de que la creación literaria en las aulas es muy importante “porque estimula las habilidades artísticas para sacar a la luz el genio que todos llevamos dentro. Además, fomenta claramente la lectura… Y la escritura creativa se fundamenta en la lectura”.

No obstante, también es consciente de que a menudo la tarea de los profesores de Literatura consiste en transmitir la historia de la Literatura, sin adentrarse en la creación. “Prueba de esto es que en la Asociación de Escritores de Asturias sólo estamos dos profesores de Literatura, hay más médicos y abogados. La causa de esta deserción puede estar en el respeto reverencial con que nos hicieron ver los textos literarios, lo que los convierte en sagrados, intocables. De ahí que pocos profesores se atrevan con la creación”, señala Armando, que estuvo de presidente de esta Asociación de Escritores de Asturias durante dos años.

“En la Asociación de Escritores de Asturias sólo estamos dos profesores de Literatura, hay más médicos y abogados. La causa de esta deserción puede estar en el respeto reverencial con que nos hicieron ver los textos literarios, lo que los convierte en sagrados, intocables. De ahí que pocos profesores se atrevan con la creación”

“Ahora estoy sólo como socio y dirijo la revista digital de la Asociación, que se llama ‘Literarias’. Llevar una asociación sin ánimo de lucro y con muy pocos ingresos es agotador, es un puesto que suele rotar entre los socios más solícitos”, afirma el autor de  ‘Los zapatones del quincallero’, “un libro basado en leyendas, tradiciones perdidas, viajes exóticos, sueños, amores, etc., una historia donde la imaginación fue el único motor… una reacción a la lógica académica de la tesis”, de su tesis doctoral sobre el léxico minero, que le llevó cinco años, resultándole agotador “porque en una tesis doctoral debe comprobarse todo lo que se afirma o buscar el origen de lo que se da por sabido”. De ahí surgió su ‘Vocabulariu de la minería en L.laciana y Degaña’, precisa este apasionado de la creación literaria (novela, relato, teatro) y la naturaleza. No en vano, ha escrito y dirigido varias piezas teatrales.

En la actualidad, el creador de ‘El día que me quieras’, además de dirigir ‘Literarias’, la revista de la Asociación de Escritores de Asturias, ha comenzado con un blog cuyo título es ‘El gamusino (Literatura y Natura)‘.

Entrevista breve a Armando Murias Ibias

“En estos momentos me da miedo que determinadas palabras (democracia, autoritarismo, violencia, etc.) se usen con significados opuestos”

¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?

De vez en cuando me gusta volver a leer algunas hojas de los libros que tengo en la biblioteca, por tanto no podría decir títulos ni autores. No me paro a considerar la calidad, sino el recuerdo que tengo del libro.

Un personaje imprescindible en la literatura (o en la vida).

Turgueniev dijo que los personajes literarios son hamletianos o quijotes. Me gustan más los aventureros intrépidos e idealistas que los que dudan de sus actuaciones, como Hamlet.

Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).

Hay muchos y los olvido, pero siempre quedará por ahí un libro o una cita de Paulo Coelho.

Un rasgo que defina tu personalidad.

Me temo que iba a ser muy subjetivo. Prefiero que lo digan otros.

¿Qué cualidad prefieres en una persona?

Sinceridad

¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?

En estos momentos me da miedo que determinadas palabras (democracia, autoritarismo, violencia, etc.) se usen con significados opuestos. Esto es un problema lingüístico que impide comunicarnos y llegar a acuerdos.

¿Qué es lo que más te divierte en la vida?

Reír.

¿Por qué escribes?

Por lo mismo por lo que hablo. Los humanos somos ‘homo narrans’, como muy bien defiende JM Merino. Este valor grupal en la comunicación (contar y que nos cuenten) nos hace únicos, nos diferenció de otros animales en el pasado y nos diferenciará de las máquinas inteligentes en el futuro.

¿Crees que las redes sociales, Facebook o Twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?

Las redes sociales son sistemas de mensajería rápida que no tienen en su base un valor artístico.

¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?

El primer libro que cayó en mis manos fue un diccionario, y con él me imaginé cómo podría ser el mundo, con selvas y océanos. Con él busqué siempre la inspiración, hay palabras (por su sonoridad u oscuridad), que me transportan a otros mundos. Después tuve un mapamundi donde podía poner el dedo en cualquier parte del globo. A continuación, llegaron los libros, que no hacen más que poner en movimiento un diccionario y un mapamundi.

¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?

Tengo el blog ‘El gamusino’, en el que doy cabida a la literatura y a la naturaleza. Puede ser una magnífica herramienta literaria en la que el autor participa en todo el proceso creativo sin intermediarios. Me parece que es literatura pura porque no está sujeto a las leyes del mercado. Además, es muy democrático, casi todo el mundo puede tener el suyo para mostrar sus inquietudes de cualquier índole.

Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.

Y, sin embargo, se mueve.

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