Uno de los atractivos del concejo asturiano de Somiedo es el conjunto de los llamados lagos de Saliencia y el espectacular lago del Valle, algo apartado del resto.
Pero tiene otros lagos y lagunas. Algunas forman las llamadas lagunas del Páramo. De estas vamos a escribir aquí.
El valle del río Pigüeña no engaña a nadie porque desde muy antiguo, antes de la llegada de los romanos, incluso antes de la presencia de los íberos desde África, otros pueblos pusieron nombre al valle y al río con el término ONNO -A con el significado de “río” que deriva en una forma diptongada. Posteriormente, los romanos le añadieron la base latina PIC-, también relacionada con el agua. Así pues, la forma actual de Pigüeña con la que se nombra al río y al pueblo con el mismo nombre, lo mismo que el vecino Pigüeces, no hace más que nombrar un lugar donde abunda el agua, un fenómeno fácilmente observable en estos momentos. En su curso más bajo, también da nombre a pueblos como Agüera, Agüerina (del latín AQUAM “agua”) en el concejo de Belmonte y a Aguasmestas (del latín AQUAS MIXTA “aguas mezcladas”) en el lugar donde recibe las aguas de su afluente más importante, el río Somiedo.
Esa abundancia de agua en el valle se manifiesta fundamentalmente en forma de movimiento, así cientos de riachuelos dan vida al río Pigüeña, que nace en el circo glaciar de Las Zreizales, más arriba de las brañas La Pornacal y Viecha, todavía techadas con cubiertas vegetales. El río serpentea a lo largo del valle de formación glaciar hasta que 47 km más abajo desemboca en el río Narcea.
En lo alto del valle, en un llano por debajo del pico Mocoso (1.989 m) se encuentra el lugar conocido como Páramo (sitio alto y sin arboleda, con pastizales y matorral) donde se concentran cuatro lagos ubicados en antiguos depósitos glaciares (Laguna Chamazo, Redonda, Cabera, La Xana). En la ladera contraria, en uno de los bosques oseros hay otro lago (lago Bueno), escondido por las cumbres de Cebolléu.

Y en el medio, en el centro, siempre estará presente el agua, el elemento que mejor caracteriza a esta parte del Parque Natural de Somiedo, uno de los refugios más importantes del oso en la cordillera Cantábrica, una zona donde la arquitectura popular todavía usa los elementos más cercanos para poder sobrevivir.
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