Pan indio

A veces puede dar la impresión de que en un primer momento fue Europa la única que intervino activamente en el encuentro de los dos continentes. Efectivamente, Europa llevó a América toda su cultura (religiosa, filosófica, económica, política, lingüística, etc.), pero es una visión engañosa porque de América trajimos cultura (docenas de palabras como huracán, cacique, canoa, etc), y otras miradas religiosas y filosóficas.

Además de barcos cargados de oro,  plata y otras materias preciosas, importamos dos alimentos que solucionaron parte de las hambrunas que asolaban al viejo continente. Desde ese momento, la patata entró a formar parte de la dieta básica de la mayoría de los europeos. Recordemos que en los cuatro años de mitad del XIX que duro la Gran Hambruna irlandesa de la patata en la isla murieron de hambre un millón de personas y otro millón tuvo que emigrar, fundamentalmente a América.

El otro alimento de origen americano que remedió parcialmente el hambre europea fue el maíz. Conocido en todas las civilizaciones americanas, es el  almirante asturiano Gonzalo Méndez de Cancio quien trae en 1606 dos arcones de granos desde Florida, donde había sido gobernador. Este navegante, que ya había derrotado en 1595 a los terribles piratas ingleses que no cesaban de acosar a los barcos españoles (sir Francis Drake y John Hawkings), cosecha por primera vez en Europa  la planta de maíz  en la finca Riobarba, al lado de su casa solariega de Casariego. Lo mismo hace su mujer en el valle lucense de Mondoñedo.

Maizales en la finca donde se plantó el cereal por primeva vez en Europa. Al fondo, el palacio de Gonzalo Méndez de Cancio en el pueblo asturiano de Casariego

Este cereal se aclimata perfectamente en la cornisa cantábrica e inicia un nuevo ciclo en estas tierras con la aparición de unos graneros especiales, los hórreos, paneras y cabazos. Con este cambio en la dieta animal y humana van a construirse también innumerables molinos a la vera de los ríos, así como edificios para estabular el ganado. Así pues, es este “pan indio” (en palabras del almirante) el que va a suponer una enorme mejoría en la vida de los europeos.

Al lado de la primera plantación de maíz se encuentra la capilla de La Encontrela, propiedad de la misma familia, muy cerca del enorme Eucaliptón de Cancio, uno de los primeros ejemplares plantados en España en 1870. 

El Eucaliptón de los Cancio, plantado en 1870

Aunque no es de procedencia americana y tiene un arraigo mucho más tardío, en la actualidad la extensión del eucalipto ya es mayor que el mar verde de maizales que alimenta animales, personas y motores de combustión con biomasa.

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