Un recuerdo para María Pita

El heroísmo de la coruñesa María Pita es legendario, pero también está documentado el de su vecina Inés de Ben, y esta murió pobre y en el olvido. ¿Cuál es la diferencia?

En la España de la Contrarreforma, el papel de la mujer estaba muy marcado: en casa o en el convento. María Pita se escapó de este destino porque peleó fieramente en el campo de batalla según dicen las leyendas, pero los pleitos (los papeles más alejados de las leyendas) reflejan que también luchó en los tribunales con tenacidad. Y esta quizás fue su diferencia con su vecina.

Como ejemplo de su lucha en los juzgados, María Pita, que enterró a cuatro maridos, quedó viuda definitivamente a los 48 años por una orden en el testamente de su último marido, sufrió destierro, pero también consiguió un sueldo y permiso real para exportar mulas a Portugal.

A todos los españoles les suena algo sobre la derrota de la Armada Invencible en 1588, la llamada oficialmente la Gran Armada y Felicísima Armada, aunque no todos conocen que ese desastre no se produjo en combate sino por las inclemencias de un temporal marítimo que rompió muchas de las naves frente a las costas irlandesas, lejos del objetivo que se pretendía conseguir: cambiar la reina de Inglaterra.

A pesar de que gran parte de la flota pudo regresar a puertos españoles, volvieron 87 de las 137 naves, este revés le dio alas a la reina inglesa, Isabel I, para eliminar el poderío español en los mares océanos. También pudo influir en el optimismo británico la expedición que en el año anterior sir Francis Drake había llevado a cabo en la bahía de Cádiz, cuando destruyó gran parte de la flota española. Por eso, al año siguiente, en 1889, intentaron dar la estocada final con la Contraarmada o la Invencible inglesa. Aprovechando que la mayoría de nuestros barcos estaban siendo reparados en los puertos del norte, fletaron con un marcado carácter mercantil una armada de invasión con más de 23.000 hombres, de los que solo regresaron 5.000 a su país. Un desastre del que Inglaterra, una potencia naval en ciernes, tardó en recuperarse. Y de este desastre poco se sabe en Inglaterra por ser un hecho que no cuadra muy bien en su historia de imperio, pero tampoco se conoce aquí porque ya dije en otras ocasiones que la sombra de la leyenda negra sobre España es muy alargada. (véase  https://elgamusino.blog/2023/05/11/primus-circumdedisti-me/).

Efectivamente, en 1589 la reina inglesa Isabel I, hermanastra de la llamada Bloody Mary, la última reina católica y esposa de nuestro rey Felipe II, se dispone a terminar con la presencia de portugueses y españoles en las rutas más comerciales en aquella época entre Europa y las colonias. De poco servían los esporádicos zarpazos de los piratas y corsarios a las naves españolas y portuguesas cargadas de riquezas, era necesario dar el hachazo definitivo para controlar ese tráfico tan lucrativo que surcaba los océanos. A lanzar al mar la Contraarmada la reina inglesa no solo pretendía hacerse con ese tráfico, también con las tierras coloniales, que quedarían aisladas y asfixiadas. En la flota también participaba la iniciativa privada, que esperaba sacar un buen provecho porcentual en el botín.

La Contraarmada, a las órdenes del almirante sir Francis Drake (antiguo corsario), se dirigió al lugar que consideraba más débil en la costa del norte de España. En la Coruña encontró su derrota más deshonrosa porque fueron los ciudadanos coruñeses los que le ocasionaron el desastre. Con pocos soldados en la defensa de la ciudad, tuvieron que ser los civiles los que se portaron con la eficacia de un ejército. Entre ellos destaca la carnicera María Pita que, furiosa por la muerte de su marido, también carnicero, por las manos inglesas, se adentra con 25 años en la batalla y le arrebata el estandarte inglés al hermano del almirante, al que atraviesa con una pica.

Después del revés sufrido en La Coruña, la flota inglesa sigue hacia el sur y es en el cerco a Lisboa cuando queda definitivamente diezmada y no le queda más remedio que regresar con lo puesto a su país.

En tierra queda la heroína gallega que las autoridades y el clamor popular elevaron sobre un pedestal en el centro de la plaza que lleva su nombre.

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