La vida es un viaje y cada año que pasa constituye una etapa. Hay viajes de muchos tipos, en el tiempo, en el espacio, en la estética, etc. También existen diversas formas de viajar y multitud de miradas que puedan interpretar las mismas realidades, distorsionadas, adulteradas o fieles a su historia.
Uno de esos viajes fue a los restos de una cultura aparentemente desaparecida, pero presente a todas las horas en nuestra civilización. Efectivamente, el mundo de Roma sigue vivo entre nosotros por la visión de una vida que nos transmitió, como la idea de «pan y circo» que aún se puede contemplar en el Coliseo, como el sistema de recompensas con las que se glorificaba a los vencedores cuando se elevaban a su paso los arcos triunfales.

Otros viajes tienen un recorrido mucho menor. Apenas unas décadas nos separan de la explosión de libertad que vivió el mundo occidental en los años sesenta. En España llegó con retraso porque hubo que esperar al entierro de Franco. Por otra parte, esta imagen es un viaje virtual porque es la Inteligencia Artificial la que genera la ilusión.
Soy un hippy.

En otras ocasiones, el viaje es de ida y vuelta. Aquí estoy vestido a la manera de finales del siglo XIX. Represento a los ojos actuales la figura del comandante Antonio Reina, que ejerció el papel de juez en el duelo a primera sangre que enfrentó en 1892 a los escritores Emilio Bobadilla y Leopoldo Alas, Clarín, una práctica prohibida desde los Reyes Católicos, aunque frecuente en determinados ambientes culturales. La foto está hecha en la entrada principal del palacio asturiano de La Doriga.
Soy el juez del duelo.

La vestimenta siempre constituye el principio de un viaje muy eficaz. Nos ubica en otro espacio y tiempo y ese pacto nos obliga a respetar su espíritu. Caboalles, mi pueblo, celebra por los veranos una fiesta medieval en el que se recuerda la VII edición del Valle de la Libertad. Fue en 1270 cuando el rey Alfonso X El Sabio entregó la Carta Puebla a los habitantes de Laciana.
Soy un clérigo en la iglesia vieja.

Si esa vestimenta va acompañada por un séquito de estética oriental en la noche de Reyes es que nos estamos acercando a la Cabalgata de Oviedo, que desde hace muchos años mantiene esa tradición bíblica.
Soy el emir de Damasco.

En todo viaje es fundamental la forma de desplazarse. En algunas ocasiones hay que buscar sobre la marcha la senda que nos lleve al destino.

Y hay un viaje asegurado, es el que ocurre con la lectura de un libro. Él nos transporta a otros mundos y nos permite disfrutar de otras vidas paralelas, muy distintas a la real, la de todos los días. Está al alcance de la mano y no nos pide nada a cambio, ni vestimenta, ni medio de transporte. Y muchas veces es gratis, basta con visitar una biblioteca.

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