LA LUCHA POR LA VIDA

A través de un líquido denso y viscoso, me muevo veloz.

Desde el primer momento sé que no viajo solo en este universo pegajoso y lúbrico,

repleto de soles y agujeros negros.

Formo parte de un ejército alocado con millones de peones,

sin general ni estandarte.

Mi cabeza me dicta la única orden que debo cumplir

si no quiero morir en el intento.

Es una orden estricta y cruel:

solo uno entrará en el reino de Juno,

hermana y esposa del temido Júpiter Tonante,

diosa de la maternidad.

El resto vagará por fluidos extrañamente fríos hasta perderse en alguna nebulosa.

Apenas le saco media cabeza a mi competidor más cercano.

Del resto no sé nada,

algunos estarán siguiendo mi estela,

otros se habrán perdido,

y es probable que ya haya bajas en esta carrera

sin reglas ni piedad.

Y de repente me encuentro con Juno,

que me recibe con los brazos abiertos.

Me obsequia con las mieles que tiene reservadas para el primer

navegante que llegue a sus playas de arenas resplandecientes.

Sus arqueros atravesarán los corazones del resto del ejército,

ya en descomposición.

Es entonces cuando el calor de nuestras fuerzas origina la fusión que va a provocar el cataclismo que precede al nacimiento de una nueva estrella.

Fue un viaje electrizante, agotador, pero mereció la pena porque en la nueva tierra deposité el pendón de la victoria para todo mi linaje.

La historia de un ser entre millones.

Procrastinar y crascitar

Hoy nos enteramos de que la Fundación del Español Urgente, más conocida por el acrónimo Fundéu, ha escogido microplástico como palabra del año. No está mal porque el término seleccionado aviva la sensibilidad hacia el medio ambiente, y hoy ya nadie duda de que los microplásticos polucionan nuestras vidas y sobremanera las aguas marinas, con la amenaza que eso supone para la vida en cualquiera de sus formas. Este espíritu crítico y de compromiso con el mundo de la comunicación fue el que prevaleció en otros años. Así, desde 2013, primer año en que se escoge la palabra del año, las seleccionadas fueron escrache, selfirefugiado, populismo y aporofobia en los siguientes años.

De las 12 palabras que escogió este año Fundéu, que está asesorada por la RAE, hay neologismos, como VAR (del inglés video assistant referee, que se tradujo como videoarbitraje o árbitro asistente de vídeo), y otras más castizas, como micromachismo o descarbonizar, pero la que más me interesó fue procrastinar, y no solo porque sea un pequeño trabalenguas. Es una palabra antigua en nuestra lengua, aunque con un uso bastante restringido. El DRAE dice escuetamente que procede del latín PROCRASTINARE, donde podemos advertir el prefijo PRO “a favor de” y del adverbio latino CRAS “mañana”, además de la terminación verbal.

Este adverbio latino no fue muy fructífero en nuestra lengua porque con el paso del tiempo se asoció al significado de un mañana mortal e inminente. Y esta idea tan funesta y negra se vinculó con la figura del cuervo, el animal que nos anuncia la muerte, por el color de sus plumas, por ser carroñero y por los graznidos que lanza constantemente. A pesar de la mala prensa que tiene entre nosotros (en todas las culturas existen leyendas en las que no siempre sale bien retratado, pensemos en la fábula del cuervo y la zorra de Esopo, en la que aparece como un ser engreído, vanidoso e inconsciente, o en la definición que del ave nos da Edgar Allan Poe: fosco engendro de la noche oscura), el cuervo, como sus parientes, la corneja, la chova, urraca o pega, es uno de los animales con un mayor grado de inteligencia, vocaliza los sonidos humanos mejor que loros, cacatúas y otros pájaros de colores tropicales.

Cuervo en la Torre de Londres

Es, como nosotros, omnívoro, guarda fidelidad a su pareja hasta la muerte, siente curiosidad y tiene un rito funerario de silencio y respeto ante otro muerto. Quizá se parece mucho a los humanos, y en esta cercanía radica el motivo que nos esté recordando constantemente nuestro futuro con su eterno crascitar, otra palabra asociada al adverbio latino. Cada graznido es un CRAS, la advertencia onomatopéyica de un doloroso mañana. Será por eso lo que dice una de las leyendas más conocidas, que el día que desaparezcan los cuervos en la Torre de Londres habrá llegado ese mañana tan fúnebre porque caerá la Corona y la propia Gran Bretaña.

 

Así soy yo

No se fíen de mi apariencia rechoncha y apacible, es solo una careta. A pesar de lo que algunos puedan pensar, tengo una altura, una cintura, un peso y una elasticidad que se acercan a lo que los entendidos del gremio llaman el canon de la perfección atlética. Por dentro, mis pulmones se comprimen hasta la extenuación con cada golpe que recibo, pero no deben preocuparse porque un instante después se ensanchan en el vuelo que emprendo por un universo encendido de pasiones. Todos mis movimientos, rectilíneos, elípticos, parabólicos, en rotación o armónicos, son siempre vigilados por ojos humanos y electrónicos, sobre todo cuando bailo mis acrobacias en torno a la longitud de la línea blanca que separa el bien del mal. Mi piel es tan sensible que soy capaz de transmitir la rabia y el genio de quien me toca. A menudo me lo agradecen con besos o me patean con sus frustraciones de perdedores, pero siempre termino en los brazos amantísimos de la trinidad arbitral. Soy la criatura más perfecta creada por la geometría humana, un volumen celestial en el que todos los puntos equidistan de un centro, un astro con una órbita imprevisible que puede desestabilizar la civilización más consolidada, una bola de fuego y furia. Soy la esfera que mueve el mundo.

 

El Mundial de Fútbol se celebra en Rusia en el verano de 2018

Reseña sobre EL VIAJE DE ABRAXAS

De un tirón sí puede y tal vez se deba leer EL VIAJE DE ABRAXAS, del lacianiego (la Asturias irredenta, ay, donde moré en los 80) Armando Murias. Un hombre que fue de todo en todos los oficios, que hizo todo y acabó por doctorarse en Filología y abrazar la enseñanza y la literatura y una muy sugerente obra filológica. Abraxas, el dios que mezcla las dos caras de todas las vidas. ¿Quieren ustedes crímenes, leyendas, el Camino de Santiago, una puta y un acompañante viajeros desbocados, una novela negra (si se desea) con una prosa vivísima y desacomplejada, llena de vigor y diálogos de quien sabe escuchar bien? Escojo una gradación que me llenó de gusto: “Nos metimos en la piscina con el sigilo de unos cocodrilos, relucientes los ojos, brillantes los dientes, agradecido el cuerpo entero”.

Francisco García Pérez. La Nueva España, 6 de junio de 2018

Reseña de EL VIAJE DE ABRAXAS en El Cuaderno

EL MARCAPÁGINAS

De fugas y tránsitos

El viaje como tema recurrente en tres sugerentes novelas recién llegadas a las librerías.

Han caído en mis manos en los últimos días tres novelas que, cada una a su modo, abordan un tema tan recurrente como el del viaje desde perspectivas diferentes, pero complementarias, hasta el punto de que la suma de las tres casi agota la polisemia de un motivo que, al menos desde la Odisea en adelante, no ha dejado de constituir una de las coartadas más queridas por la narrativa universal. Se dice que la propia literatura es un viaje, y con razón. En sus dos vertientes, porque viaja quien escribe a través de los caminos desconocidos que se orientan a la consumación de una idea atisbada en lontananza, pero también viaja quien lee a través de los senderos marcados por ese primer explorador que desbrozó la vegetación y marcó un itinerario para que otros lo siguieran. «Uno cree que va a hacer un viaje, pero en realidad es el viaje el que lo hace a él, escribió Nicolas Bouvier para verbalizar ese constatación de que cualquier desplazamiento —también los literarios— lo es en un sentido externo, pero también interno.

Lo saben bien los protagonistas de Kuebiko (Pre-Textos), la novela con la que Miguel Ángel Carmona (Monesterio, 1979) obtuvo el último Ciudad de Valencia. Es éste un libro tan rotundo como desasosegante, escrito con un estilo poderoso y envolvente que esgrime un planteamiento distópico —las consecuencias de una guerra civil que habría tenido lugar en España a mediados de este mismo siglo— para narrar la odisea personal y colectiva de unos derrotados errantes que tratan de hallar acomodo lejos de su tierra de origen. Con un raro y conseguido equilibrio entre la ternura y la truculencia, se abordan en el libro las contradicciones entre la huida exterior y el reconocimiento interior, esto es, cómo el despojamiento puede desembocar en un repliegue en torno a aquello que verdaderamente nos identifica o permite, en cierto modo, que nos reconciliemos con nuestra humanidad. Algo de eso hay también en El viaje de Abraxas (Ediciones Oblicuas), la nouvelle que supone el regreso a la narrativa de Armando Murias (Caboalles, 1955) tras cinco años de silencio y en cuyas páginas se relata la fuga de dos personajes de exiguo pasado y porvenir casi inexistente por las carreteras que siguen la ruta hacia Santiago, desde las puertas de un burdel en las afueras de Burgos hasta la mismísima Puerta Santa compostelana. Retomando la vieja simbología de los autos sacramentales y condimentándola con las exigencias del género —una suerte de thriller conducido por terrenos muy personales—, Murias compone una ágil road novel que no desprecia, pese a su contemporaneidad, los ingredientes legendarios. También aquí las fuerzas externas propician la introspección y una escapada irremediable termina implicando un regreso a aquello que se perdió y acaso no se pueda recuperar nunca del todo. Es la combinación de intuición y necesidad, sin embargo, la que mueve a los protagonistas de Las estrellas(Sloper), una novela en la que Carlos Maleno (Almería, 1977) desgrana con una prosa que oscila entre el lirismo y la esquematización los avatares de unos personajes que parecen abocados a un perpetuo exilio de sí mismo: corresponsales de guerra absorbidos por el honor que retienen sus pupilas, niñas encerradas en el infierno laberíntico de la prostitución, extraños matones a sueldo que a partir de cierto instante optan por tomarse la justicia por su mano. Es éste un libro extraño y, a la vez, hipnótico, que juega con la fragmentariedad y con las incertidumbres para sumir al lector en un estado de inseguridad muy similar a aquél que padecen sus protagonistas. Una nueva vuelta de tuerca al tema del mal (tan presente siempre y tan inextricable) que se trata aquí desde una lucidez casi fantasmagórica.

Presentación del libro EL VIAJE DE ABRAXAS

25 de abril (miércoles) en librería Cervantes (Oviedo) a las 19 horas.

Lo presenta Miguel Barrero.

3 de mayo (jueves) en Ateneo Jovellanos (Gijón) a las 19,15 horas.

Lo presenta Ramón Avello.

9 de mayo (miércoles) en la feria del Libro de Oviedo (LibrOviedo) a las 20,30 horas.

Lo presenta Alberto Polledo.

Precios:

Libro 14 €

E-book  6,64 € en https://www.kobo.com/es/es/ebook/el-viaje-de-abraxas

Una novela negra ambientada en el Camino de Santiago

 

Blog de WordPress.com.

Subir ↑