Procrastinar y crascitar

Hoy nos enteramos de que la Fundación del Español Urgente, más conocida por el acrónimo Fundéu, ha escogido microplástico como palabra del año. No está mal porque el término seleccionado aviva la sensibilidad hacia el medio ambiente, y hoy ya nadie duda de que los microplásticos polucionan nuestras vidas y sobremanera las aguas marinas, con la amenaza que eso supone para la vida en cualquiera de sus formas. Este espíritu crítico y de compromiso con el mundo de la comunicación fue el que prevaleció en otros años. Así, desde 2013, primer año en que se escoge la palabra del año, las seleccionadas fueron escrache, selfirefugiado, populismo y aporofobia en los siguientes años.

De las 12 palabras que escogió este año Fundéu, que está asesorada por la RAE, hay neologismos, como VAR (del inglés video assistant referee, que se tradujo como videoarbitraje o árbitro asistente de vídeo), y otras más castizas, como micromachismo o descarbonizar, pero la que más me interesó fue procrastinar, y no solo porque sea un pequeño trabalenguas. Es una palabra antigua en nuestra lengua, aunque con un uso bastante restringido. El DRAE dice escuetamente que procede del latín PROCRASTINARE, donde podemos advertir el prefijo PRO “a favor de” y del adverbio latino CRAS “mañana”, además de la terminación verbal.

Este adverbio latino no fue muy fructífero en nuestra lengua porque con el paso del tiempo se asoció al significado de un mañana mortal e inminente. Y esta idea tan funesta y negra se vinculó con la figura del cuervo, el animal que nos anuncia la muerte, por el color de sus plumas, por ser carroñero y por los graznidos que lanza constantemente. A pesar de la mala prensa que tiene entre nosotros (en todas las culturas existen leyendas en las que no siempre sale bien retratado, pensemos en la fábula del cuervo y la zorra de Esopo, en la que aparece como un ser engreído, vanidoso e inconsciente, o en la definición que del ave nos da Edgar Allan Poe: fosco engendro de la noche oscura), el cuervo, como sus parientes, la corneja, la chova, urraca o pega, es uno de los animales con un mayor grado de inteligencia, vocaliza los sonidos humanos mejor que loros, cacatúas y otros pájaros de colores tropicales.

Cuervo en la Torre de Londres

Es, como nosotros, omnívoro, guarda fidelidad a su pareja hasta la muerte, siente curiosidad y tiene un rito funerario de silencio y respeto ante otro muerto. Quizá se parece mucho a los humanos, y en esta cercanía radica el motivo que nos esté recordando constantemente nuestro futuro con su eterno crascitar, otra palabra asociada al adverbio latino. Cada graznido es un CRAS, la advertencia onomatopéyica de un doloroso mañana. Será por eso lo que dice una de las leyendas más conocidas, que el día que desaparezcan los cuervos en la Torre de Londres habrá llegado ese mañana tan fúnebre porque caerá la Corona y la propia Gran Bretaña.

 

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