El año 2022 en 10 imágenes y una portada

En la portada queda reflejada una naturaleza en estado puro, apenas intervenida por el ser humano. Al fondo, como el mejor decorado que se pueda desear, el azul del cielo y el verdor de una arboleda antigua. En primer plano, dos vacas abrevan en un pilón con agua a rebosar. Son dos elementos (piedra y agua) primigenios, como el muro y el tejado vegetal de la cabaña que se ve en segundo plano, algo que la naturaleza ofrece sin pedir nada a cambio.

Braña de Mumián (Somiedo, Asturias)

Sirva esta estampa idílica e incontaminada como un grito reivindicativo ante unos mandatarios mundiales que en el otoño de 2022 se reunieron en Egipto en un intento fallido, como en otros anteriores, de frenar el cambio climático que hace que actualmente el 99 % de la población mundial esté respirando un aire que supera los límites de calidad atmosféricos establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

Para predicar con el ejemplo, van las siguientes imágenes realizadas este año por el autor, que se movió en el espacio de la forma más simple, casi siempre andando, en bicicleta o en transporte público.

1.-Piedra, agua y vegetación

Allariz (Orense)

En esta imagen vuelven a mandar los elementos más simples (agua, piedra y vegetación) al servicio de los humanos, bien como puente para vadear el río, como casa para refugiarse o como iglesia en la que algunos devotos muestran su devoción religiosa. Todos los componentes transmiten orden y serenidad. Los arcos que se reflejan en la quietud de las aguas estancadas, la espadaña, que levanta su plegaria hacia el ser supremo, el cielo hacia el que las manos de los humanos fueron elevando muros, redondeando bóvedas y arcos con la técnica que los años depuraron.

2.-Piedra, vegetación y ladrillo

Una puerta en La Alcazaba de Málaga

Desde el principio de los tiempos, el ser humano utilizó para su provecho los materiales que le ofrecía la naturaleza. En un paso evolutivo manipuló alguno de ellos con la destreza que le iba dando el progreso. Con el dominio del fuego coció la arcilla para elaborar ladrillos, un material fundamental en las labores de construcción. En esta imagen de La Alcazaba malagueña, el arte musulmán del periodo taifa (s. XI) combina piedra y ladrillo y también aprovecha elementos más antiguos del cercano teatro romano (columnas y capiteles)

3.-Piedra, cielo y diferentes azules

Pico Priede (Infiesto, Asturias)

Aunque las alturas nunca fueron un terreno muy generoso para la agricultura, los pastores y ganaderos siempre las miraron con respeto porque las consideraron una referencia para la orientación. A finales del siglo XIX, con el nacimiento del deporte, algunos intrépidos intentan subir hasta ellas, es el principio del montañismo. Algunas cumbres tuvieron desde un principio un valor mitológico y religioso porque se consideraba que allí arriba tenía que residir algún tipo de fuerza sobrehumana, como en el Olimpo griego. Más tarde, el cristianismo rebautizó alguna de ellas para anular su importancia pagana. En esta foto del pico Priede se ve que en lo más alto alguien la marcó religiosamente con una cruz metálica. Para acompañarla otras manos clavaron una bandera regionalista, que se agita movida por la fuerza más poderosa que existe en las alturas, el viento.

4.-Piedra, cielo y oración

Campanario de la catedral de Estrasburgo (Alsacia, Francia)

El ingenio humano logra levantar edificios cada vez más elevados para asombro de los vecinos que se arraciman en torno a las incipientes ciudades medievales. Es en este vertiginoso ascenso para conquistar los cielos cuando la arquitectura gótica vacía los muros con cristaleras y eleva los campanarios con filigranas de piedra, como esta catedral de Estrasburgo que, con 142 metros de altura, fue durante siglos la edificación más alta del mundo.

5.-Osadía

Cielo de Dijon (Borgoña, Francia)

En otros lugares quisieron acercarse al cielo de otra manera, como en Dijon, capital de la Borgoña francesa, conocida como la ciudad de los cien campanarios, puntiagudos como fechas que disparan simultáneamente al cielo su osadía.

6.-Flecha de hierro

La torre Eiffel de los 300 metros

Pero esa osadía no terminó ahí porque a finales del siglo XIX, en plena renovación de la arquitectura clásica por el hierro, Gustavo Eiffel levanta la torre de los 300 metros. Esbelta, ligera, hueca, durante algunos años fue la construcción humana más alta. Y por primera vez era una torre laica, alejada de la religiosidad que había imperado hasta entonces, la que consigue construir la escalera que acerque los humanos al cielo, similar a la bíblica torre de Babel.

7.- El cielo baja a la tierra

Interior de la catedral de Burdeos

Para los humanos, la altura siempre tiene un límite y su exceso produce vértigo y mareos. Esa impotencia se ve recompensada con creces en las escasas ocasiones en las que un ser angelical baja de los cielos para ponerse a nuestro lado con unas palabras de consuelo. Fue lo que me pasó en la catedral de Burdeos en la que este arcángel me susurra el mejor secreto que nunca revelaré.

8.-El cielo se refleja en el suelo

Uno de los canales de Colmar (Alsacia Alta, Francia)

Aunque no siempre hay que mirar hacia arriba. Hay poblaciones que, quizás debido a un viejo instinto narcisista, obligan a bajar la mirada para verlas reflejadas en las tranquilas aguas de sus innumerables canales. Por fin el cielo está a nuestro alcance y lo podemos tocar. Es el caso de Colmar, antigua capital de la Alsacia, regada por el río Rin.

9.-Sobre la tierra

La Alberca (Salamanca)

En otras ocasiones, no queda más remedio que moverse a ras de suelo, sobre todo tipo de superficies (boscosas, polvorientas, pedregosas) que suben o bajan al capricho de unas sendas transitadas a lo largo de los tiempos por pastores y sus rebaños, por príncipes y mendicantes. Montados sobre bicicletas, estos modernos viajeros recuerdan las antiguas expediciones caballerescas que se movían  por el mundo como expresión de la curiosidad humana. A lo largo de los sendas se funden con la soledad de los caminos y con la alegría de los pueblos que atraviesan, como La Alberca (en la foto), capital de Las Batuecas salmantinas.

10.-Arena, agua y madera

Playa de Cádiz, cerca de Trafalgar

Todo viaje tiene su fin, nadie lo duda, aunque es difícil aceptarlo. La verticalidad de las torres da paso en esta imagen al horizonte que nos obliga a mirar al mundo de otra manera. El tiempo puede con nosotros, nos destroza o nos deja varados en la aridez de un arenal infinito. Así, incapaces de seguir adelante, de descubrir otras rutas, no nos queda más remedio que mezclarnos con la tierra que pisamos.

2 comentarios sobre “El año 2022 en 10 imágenes y una portada

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  1. Me ha gustado mucho tu resumen en imágenes con los comentarios correspondientes del último año. Te deseo un año 2023 con momentos como éstos en los lugares que elijas. Como siempre, un gusto leer tus entradas blogueras.

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